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Mascarada
Por Manuel Kingman

Los fines de año son celebrados en Ecuador con
la quema de los años viejos. A las doce menos cuarto las radios
comienzan la cuenta regresiva con locutores eufóricos recitando
testamentos sobre lo que deja el viejo año. A las doce en punto se
quema el año, de su interior salen toda clase de sonidos
provenientes de la gran cantidad de petardos y camaretas colocados
en su estomago, piernas, brazos y cabeza. El año viejo
es un monigote de aserrín o papel que representa todo lo que
hay que dejar atrás, simboliza lo malo y de lo que es necesario
burlarse. Asi cada viejo tiene su respectiva careta que es la que le
da personalidad. En estas caretas son representados los políticos de
turno, los mas odiados o los mas corruptos en este sentido es una
manera de reírse de lo público quemándolo. Sin embargo personajes de
la propia familia también son representados, una tía, un abuelo
pueden pasar a ser el personaje elegido pasando así el ritual de la
quema de año viejo al ámbito privado, en esta representación de un
personaje cercano a la familia también es utilizada una mascara con
la introducción de un letrero que relaciona a la careta genéria ocn
el personaje a ser representado. En los últimos años también se
hacen presentes en las caretas y en los años viejos personajes
mundiales como Bin Laden, o
dibujos animados de moda como Shrek o
Homero Simpson, de la televisión un personaje recurren es el clásico
Chavo del 8.
Las caretas aparte de ser utilizadas en los años viejos son parte
del disfraz de la viuda, personaje que se trasvisten para pedir
limosna para el viejo y sus compadres.
Cómo se celebraba el año viejo en Quito en la
antigüedad? Nicolás Kingman cuenta que allá por los treinta
había un viejo en cada casa, que no habían tanta variedad de
disfraces, y que aparte de la viuda el disfraz mas popular era el de
payaso, este personaje no era un
payaso inocente y sonreído al estilo
Tico Tico,
era un payaso malvado que tenía el privilegio de golpear con su
cachiporra ( a veces llena de tela, a veces de pepas de aguacate), a
todo transeúnte que cruzaba en su camino. Cada payaso era seguido
por una banda de niños que le gritaba: “payaso que no valís , al
diablo te parecís” o le preguntaba “payasito la lección de la
esquina a la estación” y el payaso respondía recitando coplas.
Máscaras tradicionales como la del payaso siguen subsistiendo, otros
ejemplos de caretas antiguas son las del lobo, el diablo, el oso, el
negro. Algunas son máscaras que se utilizaban en las celebraciones
urbanas como las de la Plaza Belmonte en Quito, otras legado
de las fiestas populares indígenas. A estas se han ido añadiendo las
de los personajes producto de la política de turno y de la
globalización, una muñeca bratz (la competencia de barbie) es
pintada con labios más grandes de los de la bratz de fábrica,
un shrek o un bob esponja con rasgos locales que son dirigidos al
público infantil.
Nos preguntamos ¿cuántas caretas se fabrican en
el Ecuador para ser usadas el 31 de enero de cada año? Eso es
difícil de saber, pero si se piensa en una cifra modesta, si
el 10% de los ecuatorianos compra una careta para el fin de año, se
estaría hablando de un millón de caretas fabricadas para
ser usadas en ese día, un millón de caretas, hechas de papel y
engrudo, pintadas a mano en cientos de talleres destinados a
fabricarlas. De ese montón de caretas que en en el cálculo mas
conservador me aventuro a decir que son 1.000.000.
Cada una es diferente, pueden haber
miles de Lucio,
pero hay Lucios más narizones y Lucios mas cachetones. Miles de
diablos pero cada una creada desde distintas visiones de lo
que es el mal.
Son máscaras para ser usadas por un día,
algunas quemadas con el año viejo, otras que sirven para disfraz y
luego de ese uso efímero son guardadas en la parte de arriba del
armario. Máscaras cuyo precio va de 1 a 2 dólares, costo que varia
de acuerdo al personaje retratado, es que las máscaras suben de
precio si son de alguien tan importante (o de quien burlarse
es tan importante) como alguien que fue presidente del Ecuador y
luego fue botado por protestas como
Lucio Gutiérrez. Son máscaras que,
como dice el fabricante de caretas Vinicio Paredes, son
realizadas por diferentes artesanos que le ponen su propia
perspectiva, y son hechas para que la gente se transforme según el
personaje que elija , ya que si alguien se disfraza de payaso tiene
que hacer el papel de payaso, si alguien se disfraza de lobo tiene
que convertirse en lobo.
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